Derechos culturales y discapacidad ¿contemplan los derechos culturales la accesibilidad y la discapacidad

Raquel Casanovas López


Los derechos culturales forman parte de los derechos humanos. Pero, a pesar de que en 1948 se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los culturales, considerados de segunda generación, no obtuvieron cierta relevancia hasta 1966, año en el que se aprobó el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). No obstante, el PIDESC no entró en vigor hasta el año 1976.

A lo largo de la historia se ha ido creando distinta normativa, vinculante o no, a nivel internacional y nacional, que ha recogido los derechos culturales y ha ido incluyendo a distintos sectores de la población, como público a tener en cuenta, sobre todo para que no se vulneren sus derechos a acceder y a participar en la vida cultural.

La inclusión de las personas con discapacidad en dicha normativa sobre derechos culturales, ha ido ligado a la consideración que se ha hecho de este sector de la población hasta la actualidad, usando para ello los términos de cada época. Cuando no se habla explícitamente de este sector de la población, el vocablo utilizado es genérico: “toda persona”. Ello adquiere cierta relevancia, dado que no presupone ninguna condición, rasgo, capacidad o discapacidad del ser humano. No obstante, no les ha otorgado la importancia adecuada. El cambio de mentalidad de la sociedad hacia este sector de la población, ha favorecido su inclusión en la normativa y en la toma de decisiones.

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